Entrevista a Juan Villoro

Entrevista a Juan Villoro (entrevista que realicé en 2015)

Por Jade Arroyo

Atención entrevistó al escritor y periodista mexicano Juan Villoro (Ciudad de México, 1956), dentro del marco del San Miguel Writer’s Conference. Su obra escrita es profusa y muy versátil, incluye novela, (donde destacan Arrecife o El Testigo) cuento infantil, ensayo y crónica. Es considerado uno de los mejores escritores contemporáneos en México. Villoro dio su opinión sobre algunos temas de actualidad.

Jade Arroyo: Siendo migrante mexicano en Europa, ¿qué puede decir sobre los nuevos mestizajes, las nuevas sociedades basadas en relaciones no necesariamente nacionales, ser mexicano fuera de México?

Juan Villoro: Yo creo que estamos en un momento muy curioso a nivel planetario, por una parte hay una globalización del dinero y muchos flujos migratorios, en muchos casos se tratan de gente que busca trabajo, pero también los hay por motivos familiares. De alguna manera las fronteras se han borrado un poco, pero al mismo tiempo esto ha traído un rebrote de los nacionalismos: hay un recrudecimiento de lo local dentro de lo global. Desde luego que yo soy partidario de la multiculturalidad, el secreto de la convivencia esta en sumar, no en restar: mientras mas religiones se profesen en un país, mientras más razas pueden convivir, mientras más idiomas oficiales tenga un país, mejor será su realidad. Mucha gente no quiere esto, claro, sobre todo en los momentos de crisis económica, por que entonces el extranjero se convierte en el invasor que te quita el pan.

JA: ¿Qué opina de la mezcla cultural de San Miguel?

JV: Creo que todas las mezclas culturales son positivas, yo no puedo opinar porque sólo llevo 3 horas aquí, pero creo que la riqueza de muchas ciudades es debida a sus migraciones. La mezcla es lo que hace la cultura. Las razas que se mezclan resisten más: así son las ideas y así son las culturas.

JA: ¿Qué opina sobre las fronteras?

JV: Las fronteras deberían ser innecesarias. Nosotros tenemos la frontera más cruzada en el mundo, no hay otra que tenga tantos cruces, legales e ilegales. Es una frontera absurda, desde el punto de vista de las dificultades que tienes muchos mexicanos para cruzarla, sobre todo porque los mexicanos son necesarios del otro lado. Más que presentar un obstáculo, este muro de la ignominia simboliza un anuncio de que los mexicanos no tienen derecho de entrar, “ponemos esta muralla, te la puedes saltar, pero la ponemos para que sepas que este no es tu país”. Es un ejemplo muy claro de una frontera muy mal manejada y muy hipócrita, porque los Estados Unidos no han aceptado regularizar a la fuerza de trabajo que necesitan.

JA: ¿Cómo es representada la identidad mexicana?

JV: Afortunadamente ya no hay una identidad mexicana, o sea, durante mucho tiempo los mexicanos actuábamos como si fuéramos seres unívocos. Octavio Paz dijo: “Si los mexicanos reconocemos sin complejos lo que somos, vamos a poder ser contemporáneos de todos los hombres”, o sea, detrás esto está el cosmopolitismo.

Esta la idea tradicional de lo que es ser mexicano: beber tequila, ser macho, ser sentimental, valiente y corajudo, pues hay mexicanos así y los hay de otra manera. Afortunadamente estamos aceptando identidades más líquidas, identidades cambiantes. Además, tu puedes ser en una etapa de tu vida de una manera y luego cambiar a otra, ¿no?

JA: ¿En general, qué piensa sobre el arte y la cultura en México?

JV: Yo creo que es muy rica, en todos los campos. Las sociedades conflictivas suelen ser sociedades que producen muy buen arte, arte rico. La corrupción, las mazmorras y las intrigas de Italia dieron luz al Renacimiento. El arte sale del vientre de una sociedad convulsa, y a los mexicanos no nos queda más que ser renacentistas.

JA: ¿Cómo se puede fomentar la creación de nuevos públicos?

JV: Hay muy buenos artistas, pero hay poca gente que le gusta el arte, que sabe lo que sucede y lo apoye. Que sea el público el que apoye a los artistas y no el gobierno. Es una cuestión de educación, yo creo. Los niveles educativos en México son bajísimos; hay muchas ciudades sin museos, sin buenas librerías o bibliotecas (la mayoría). Es un problema muy enraizado.

JA: ¿Hay plataformas independientes de pensamiento?

JV: Hay pocas plataformas independientes. Las redes sociales han ayudado mucho, un ejemplo es el movimiento “Yo soy 132”, un movimiento independiente, articulado totalmente en las redes sociales. Hay editoriales como Sexto Piso o Almadía; toquines de rock o de jazz. Empieza a haber movimientos independientes, pero los mexicanos tenemos anticuerpos contra la independencia, somos muy gremiales y muy corporativos.

JA: ¿Cuál cree que es el fin del arte?

JV: El fin del arte es trascender el dolor en gozo. Es el ser humano enfrenta un misterio que es el sufrimiento. El arte es un antídoto que te permite sobrellevarlo. La sustancia misma del arte es el dolor: el sufrimiento de una persona en una novela te pueden dar un goce estético; las grandes tensiones de un compositor lo llevaron a escribir una gran sinfonía. Esta es la gran paradoja. El fin de la literatura es el mismo.

JA: ¿Hay un género literario en el cual se sienta más cómodo?

JV: Pues cada uno es diferente y yo cambio con cada uno de los géneros: cuando escribo sobre futbol tal vez soy más apasionado; cuando hago crítica periodística tal vez más mordaz; cuando escribo cuentos para niños tal vez soy un poco más loco. En fin…

JA: ¿Cómo se puede democratizar la cultura?

JV: Bueno, primero hay que democratizar la sociedad. La sociedad mexicana tiene una democracia incipiente e imperfecta, necesitamos una cultura de la tolerancia y la inclusión, que todavía no está bien afianzada. Hay muchos prejuicios, muchos, sobre tu origen, tu raza, tu piel, sexo, etc. Necesitamos una sociedad más incluyente, que tiene que ver hasta con la modernidad, un ejemplo de esto es la conectividad (esto me parece muy importante): si alguien no tiene acceso a internet, no tiene acceso a la mitad de la realidad. Esto también es una forma de discriminación y tiene que ver con la desigualdad económica, menos de una tercera parte de la población tiene acceso a las redes.

JA: ¿Cómo se puede fomentar la lectura?

JV: La mejor manera de fomentar la lectura es hablar de ella, incorporarla a la plática de la gente. Creo que la lectura no se enseña, sino que se contagia. Necesitamos el entusiasmo para leer, y esto lleva a contagiarla. No me imagino a alguien que diga que un libro es maravilloso y no se lo cuente a nadie.

JA: ¿Cómo ve el panorama político actual

JV: Pues no es muy alentador, creo que todos los partidos políticos están en una crisis muy grave, los políticos profesionales pasan por un gran descrédito. Habría que ciudadanizar mucho más la política: somos poderosos el día del voto, pero al día siguiente no podemos fiscalizar a quien elegimos. Necesitamos una democracia más participativa. Me temo que el “ogro filantrópico,” (el PRI) como lo llamó Octavio Paz, este monstruo que corrompe y que da favores, ha regresado al poder y me temo que ha regresado por mucho tiempo.